La certeza de ser todos

MUSICA: Porcupine Tree - Voyage 34 (The Complete Trip)

ARTISTA: PALOMA MARQUEZ 

 La certeza de ser todos,
es la textura del monstruo.
Son las aguas que nos liberan,
que nos nutren con la certeza.

Las líneas hacen al cuerpo,
la música hace al alma,
Marquez construye y desplaza,
Marquez muestra cuerpo y energía.

Estructuras que son robots, deformes, lelos, casi orgánicos.
Ella crea historias dramáticas con artefactos que se ven enfrentados a una humanidad flexible, mutable, a veces perdida y otras con la fuerza de incontables huracanes.
Sus “Circuitos Compartidos” son paisajes que develan la identidad de dos mundos muy disímiles.
En cierto punto, existe en su obra un complejo espejo amorfo en constante reflejo de la virtud.

Y si ya no existe virtud en la verdad,
si una y otra vez nos vemos enfrentados a nosotros mismos, su serie “Olas” nos recuerda que hay esperanza y mucha fuerza en la humanidad, con cuidados medios tonos de personitas, y algún que otro ídolo de rojo.

Y cuando creíamos que ya no soportabamos su meticulosidad y rigurosa concentración, que derivaba en pesadas manchas visuales, ella nos sorprende con su serie “Cubos”.
Líneas más relajadas, más humanas. Esta serie es -El lugar- de las personitas, de la humanidad. Aunque padeciendo constantemente, los personajes adquieren un protagonismo, dentro de su escala. Son más enérgicos, más juguetones, más vitales.
Las paredes son blandas, son permeables.
El ser disfruta.
El ser es.

En “Tumulto”, la humanidad no es la misma. Alargados, desparejos, aliens.
Fueron víctimas de algo que los convirtió en monstruos sin rumbo.
Tratando de balancearse, de sostenerse, de armar una estructura y no un flujo, como en “Hormiguero”, “Olas” y “Diariamente”.
Aquí los nombres de las obras sugieren un fuerte momento emocional, y un búsqueda durante este proceso.

Mi favorita, La certeza de ser todos
es la textura del monstruo humano
son las aguas que nos liberan del no fluir
que nos nutren con la certeza de que somos fuertes, descubrimos y luchamos, recorremos caminos y enfrentamos todo.
Paloma Marquez hábilmente nos recuerda esto.

 

Agustín Ramos Anzorena